A primera vista, esta idea parece buena, pero quizá no lo sea tanto. Se llama Minus y es un cubo de basura que congela los desperdicios para evitar la proliferación de bacterias y, por tanto, los malos olores o los antihigiénicos escapes de la bolsa de basura. Además de producir frío y de emitir un resplandor azulado que queda bien en cualquier cocina, este cubo de basura futurista tiene una batería de neones en la tapa, similares a los que se usan en hospitales, y cuya luz contribuye a matar los inquilinos no deseados de la basura.







